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64. Calle Marqués de Larios

Ubicación: Calle Marqués de Larios

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Descripción

Nacida de una aglomeración abigarrada de callejas que hablaban de su pasado musulmán, hasta que en 1887 se abriera esta calle, la zona era todavía un viejo barrio de la ciudad, no demasiado sano, lo que con solo cuatro años de obras y tras su inauguración en 1891, quedó convertida en la zona y calle principal de la nueva Málaga.

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Antes se había empezado con un gran plan de rehabilitación de la zona tras la que se habían reformado calles como las de Luís de Velázquez, Cuervo (actual de Calderería), plaza del Siglo, Molina Lario y Sánchez Pastor, entre otras, obras realizadas por dos excelentes arquitectos, Jerónimo Cuervo González y Eduardo Strachan Viana-Cárdenas. 

Durante sus obras que supusieron expropiaciones y gran cantidad de tramites, se sucedieron en Málaga nada menos que ocho alcaldes, algunos de los cuales lo fue incluso dos veces, lo que da una idea de lo movida que era la vida municipal de entonces, pero la obra continuó,  

Una cosa curiosa es que el alcalde que propuso la idea a finales del XIX, D. José Alarcón Luján, antes se preocupó de saber si los malagueños preferían hacer esta obra tan necesaria o preferían la terminación de la segunda torre de la Catedral. Es la primera vez que el municipio consultaba al pueblo para un proyecto tan importante, y los vecinos decidieron que era más urgente la calle.

Esta obra era necesaria por varios motivos, el más importante era transformar el complicado entramado del centro, con calles insalubres y revueltas, en un eje moderno y saludable, y otro era ventilar el sector con un nuevo saneamiento, ya que por su falta de equipamientos se había convertido en un foco de enfermedades endémicas, siendo además un foco de golfos y maleantes.

Para la construcción de la calle fue necesaria no solo la aportación del Ayuntamiento, sino que se necesitó de ayudas del capital privado de la ciudad.

A esto se comprometieron las grandes familias industriales suscribiendo acciones; Sociedad Hijos de Manuel Heredia, Hijos de Manuel Larios, Antonio Campos Garín, Jorge Loring y Simón Castel.

Lo más complicado eran las expropiaciones, ya que todo el lugar estaba edificado de casas con sus respectivos dueños a los que había que indemnizar y convencer, en total nada menos que 107 fincas para expropiar, demoler y usar su espacio para la nueva calle, lo que alargaba su construcción, pero en 1986 se descubre que la Casa Larios, que tenía más dinero que el Ayuntamiento, había ido comprando en secreto y poco a poco, hasta 76 de los edificios, por lo que cuando “ofrece” al alcalde del momento su colaboración, este la acepta, naturalmente siendo la Casa Larios la protagonista de la obra desde ese momento, con lo que algunos concejales se quedaron más tranquilos pues el proyecto era realmente grande. Y el Ayuntamiento no estaba boyante.

En el año 1887, y ante notario, se dejan las obras en manos de los Larios, que se responsabilizan de terminarla, ajustándose a las especificaciones que ya se habían hecho para las alturas y las alineaciones con las 12 manzanas de la calle prácticamente gemelas, quedándose a cambio con varias de las parcelas, y con este acuerdo, la calle se termina.

Cuando se inauguró fue una sorpresa el parqué que se había colocado en la calle, a modo de salón, al que se llamó “entarugado”, pero 16 años más tarde, el río Guadalmedina se encargó de cargarse el invento en la riá, que es como se llamaban en Málaga a las inundaciones, de septiembre de 1907, que al dejar inundado todo el centro hizo que por dilatación los tarugos se desprendieran y salieran flotando.

La calle con sus nuevos alquileres se convirtió en el centro de la mejor sociedad de la época con la instalación de comercios e instituciones de prestigio, que eran las que podían pagar las rentas.

Para inaugurar la calle se instaló un arco triunfal, que más tarde se ha reproducido en una de las entradas a la calle durante la Feria de Agosto.

Posteriormente ha sufrido grandes cambios en su uso, pero siempre se han respetado las construcciones originales con las esquinas ochavadas tan características de Eduardo Strachan Viana-Cárdenas y con las alturas establecidas, siendo la última de las remodelaciones la que se “puso de largo”  el 14 de diciembre del 2002, cuando el Ayuntamiento la reforma urbanísticamente para convertir sus 200 metros en un paseo peatonal con bellas farolas de imagen decimonónica muy acorde con el entorno de la calle.

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