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Descripción
Es la plaza más Romántica de la ciudad, emplazado en este lugar hubo un antiguo anfiteatro romano, después una de las puertas de la ciudad de la Málaga musulmana, a la que se llamó Puerta de Granada por ser donde se entregaron las llaves de la ciudad en 1487. Después Mercado Público y llamada así, Plaza del Mercado, y es cuando se van surgiendo los edificios a su alrededor, entre ellos el “Convento de los Mercedarios” que terminaría determinando su nombre.
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En el XVIII se adorna con árboles y se hace el jardín central y con esto la Plaza se va configurando su estado actual.
Estuvo muy abandonada, pero tras la visita del General Riego en 1822 esta plaza queda asociada a su nombre y al de sus compañeros, fusilados en las playas de San Andrés, cuando desembarcaron en la Revolución Liberal. Esto unido a su momento de pleno romanticismo, llevaron a darle a la plaza su particular aire de salón decimonónico.
Es tradicionalmente lugar donde han vivido artistas en todas las épocas, Fernando Ortiz el escultor de mayor importancia de la capital malagueña durante el siglo XVIII, Bernardo Ferrándiz , el pintor valenciano afincado en Málaga del XIX, Juan Nepomuceno Ávila, autor del Hospital de santo Tomás, el escultor Diego Carreras, autor de los leones y jarrones de la fachada del Ayuntamiento, y en uno de los extremos de las llamadas Casas de Campos, donde estaba originalmente el Convento de la Paz encontraremos la casa natal de Picasso.
En uno de los laterales de la Plaza hubo dos de los cines tradicionales que actualmente ya han desaparecido, solo queda uno sin funcionamiento.
Es uno de los lugares de la ciudad más plasmados en cuadros e ilustraciones, ya que es plásticamente muy llamativa para los pintores e ilustradores.
En el centro de la plaza, encontramos el Monumento a Torrijos, un obelisco obra de Rafael Mitjana, es un monumento funerario, un cenotafio dedicado al General y a sus 48 compañeros, fusilados de la Revolución Liberal de 1831, contra el poder absolutista de Fernando VII, el que está considerado el Rey más nefasto de España de todos los tiempos. Actualmente se puede ver el cuadro de Antonio Gisbert que hace referencia a estos hechos en el Museo de Prado de Madrid. Se erigió en 1842 tras la muerte de Fernando VII y se pensó como el monumento más significativo de la ciudad. En su construcción se empleó arena de la playa donde fueron fusilados y se hizo por suscripción popular, enterrando diversos objetos simbólicos, ya que no hay cuerpos en su interior (estos están en la bóveda subterránea que hay a sus pies).
En su cuerpo central tiene una placa con la dedicatoria del pueblo de Málaga, y en el superior los nombres de esos caídos, sobre ellos un obelisco de fuerte carga simbólica.



